
Como ella es una chica buena y generosa, no deja que me quede demasiado tiempo en escala de grises, y de vez en cuando me trae algún pedacito de sus viajes, como por ejemplo un montón de cajitas de la India con unas explosivas mezclas de especias.
Afortunadamente, todas las especias traen una receta en inglés, que yo sigo al pie de la letra, y que terminan convirtiendo un inocente pollo guisado en una auténtica bomba de relojería, deliciosa pero no apta para estómagos delicados. Por el momento Gari y yo no tenemos problemas de ese tipo y superamos con placer el reto de zamparnos el pollo aunque acabemos con la boca y los labios ardiendo, hasta el punto de que hemos decidido rebautizar el plato como “Pollo al fuego”.
Me imagino que no será fácil encontrar estos productos, pero por si os sirve de inspiración la lista de especias que lo componen es la siguiente: Sal, guindilla, cilantro, pimentón, canela, hinojo, cúrcuma, comino, melón (lo juro, de la variedad cucumis melo), laurel, pimienta negra, clavo, cardamomo, ajo y nuez moscada.
En cuanto se me acabe pienso ponerme a hacer una mezcla casera, para no tener que renunciar al Korma Masala, a la boca ardiendo y a las caras de susto que ponemos con los primeros bocados.
QUÉ
1,5 kg de pollo
3 cebollas picadas
300 gr. de yogur natural
3 cucharadas de jengibre picado
Ghee o aceite
50 gr. de la mezcla de especias (nada más y nada menos…)
CÓMO
Pochar las cebollas en el ghee o en el aceite hasta que se doren ligeramente.
Retirar las cebollas y en ese mismo aceite añadir el pollo, el yogur, el jengibre y las especias.
Dar unas vueltas y añadir un vaso de agua para cocinar a fuego suave.
Una vez que el pollo esté hecho añadir el jengibre y la cebolla.
Cocinar otros 5 minutos más y servir.






Con el otoño, además de la vuelta al cole, llegan un montón de cosas buenas: las naranjas nuevas, unas manzanas estupendas, las granadas, la calabaza y los membrillos.



