Yo no tengo huerto. Y ni siquiera conozco a alguien cercano que lo tenga, así que mis posibilidades de practicar el noble arte de la horticultura quedan reducidas al mísero tamaño de una maceta.Lo de la huerta es un tema que me encanta. Me muero de envidia cada vez que alguien me habla de las moras de la huerta de sus aitas, me trae unos tomates de los de verdad o me cuenta donde compra las semillas de lechuga.
No tengo claro de donde me viene esta cultivada pasión. Es posible que esté aquejada de algún tipo de síndrome de abstinencia verde debido a que mi día a día se desarrolla en un entorno más bien urbano, y supongo que también tendrá su peso los recuerdos de los veranos en casa de mis abuelos.Aquí si que tenía huerto, todas las comodidades de levantarte por la mañana y coger un tomate de la misma parra para desayunar y sin obligaciones tipo plantar, regar y limpiar de malas hierbas. Tomates, zanahorias y guisantes sufrían mis picoteos, aunque lo que más me gustaban eran las fresas. Cogía mi balde, lo llenaba de agua y paseaba por los fresales. Cogía una, la limpiaba y me la comía. Menos mal que mis abuelos tenían huerta y no una pastelería, porque si no hubiera vuelto redonda a casa después de cada verano.
La cuestión es que ya no tengo huerto del que disfrutar, a cambio tengo un patio que he llenado de macetas de todo tipo. Y es que cualquier cosa que empieza a germinar en mi casa va directo a la maceta, ajos, jengibre y una cebolla que en muy poco tiempo se transformó en un manojo de cebollitas pequeñitas monísimas. A mi aquella explosión de fecundidad me pareció el milagro de los panes y los peces en versión vegetariana.Es mi pequeña selva particular, me ha servido para aprender un montón de cosas y aunque he tenido algún disgustillo en forma de mosca blanca creo que ganan las alegrías. Los partos múltiples del aloe y las cintas, la floración del geranio limón y todas las plantas aromáticas (menta, orégano, lavanda, cebollino…), o los cambios de tipo de interés que sufre mi planta del dinero.
Cocinar mola, pero cocinar con tus propias verduras o hierbas mola doble.¿Quién me da su firma para pedir huertos municipales al ayuntamiento?




