lunes, 3 de agosto de 2009

Conserva de salsa de tomate


Botes esterilizados y por esterilizar, pinzas, trapos por toda la cocina…un olor riquísimo a cocina italiana y 4 tarros de tomate frito como premio a una tarde de trabajo.

Este es el resultado del HEMC#35, que celebra con esta edición su tercer cumpleaños. ¡Ahí van los tres tirones de oreja!

El reto era realizar alguna conserva, y estoy encantada, porque además de haber conseguido hacer la mía, al parecer exitosamente, también podré ver un montón de propuestas y aprender un montón. Y es que esto de hacer conservas es muy útil, mi congelador no es demasiado grande, así que me parece super cómodo poder tener alimentos cocinados guardados en el armario.

Eso si, en este primer experimento casi me ha parecido más importante la higiene que la receta en si. Hay muchísima información sobre el tema, en muchos casos contradictoria, yo me guié por este link de la revista consumer de eroski que me pareció bastante fiable.

Decidí hacer tomate frito por varias razones, por un lado la acidez del tomate no permite que se desarrolle la bacteria que produce botulismo (yo a lo seguro, que cobardica…) y por otro lado es muy cómodo para hacer pasta, arroces, una pizza, acompañar un huevo frito, hamburguesas…vamos que es muy útil y yo no soy demasiado amiga del orlando.

Como pequeño toque italiano le he añadido albahaca, que me encanta. También he preferido picar los ingredientes antes de hacer la salsa en lugar de pasarla por el chino una vez hecha, así quedan trocitos algo más grandes y le dan un aire más rústico.

QUÉ
  • 2 kg. de tomate tipo pera
  • 1 cebolla
  • 1 pimiento verde
  • 2 dientes de ajo
  • 2 zanahorias
  • Un puñado de albahaca fresca picada
  • Sal
  • Aceite de oliva

CÓMO

  • Esterilizamos los botes y los utensilios que vayamos a utilizar hirviéndolos durante 15 minutos.
  • Una vez hervidos los dejamos sobre un trapo limpio boca abajo.
  • Limpiamos bien las verduras y las escaldamos sumergiéndolas en agua hirviendo un momentito y pasándolas después por agua fría. A los tomates se les hace una cruz con un cuchillo en la parte inferior antes de escaldar para que sea más fácil pelarlos.
  • Pelamos los tomates y los cortamos en daditos.
  • Picamos las verduras.
  • Ponemos a pochar la cebolla y el ajo con aceite de oliva caliente.
  • Al de un par de minutos añadimos el pimiento verde y las zanahorias.
  • Salamos.
  • Cuando la verdura ya está blandita y con un pelín de color añadimos el tomate.
  • Esperamos a que la salsa espese y empiece a oler de maravilla y entonces añadimos la albahaca.
  • Damos unas vueltas y pasamos a rellenar los tarros.
  • Tenemos que dejar un centímetro del bote sin llenar, y si se ha manchado limpiarlo con un trapo limpio y agua caliente.
  • Le damos unos golpecitos para eliminar burbujas.
  • Cerramos muy fuerte (yo aquí pido sopitas).
  • Los metemos en la olla express con un trapito por debajo y entre los botes para evitar que choquen y se rompan.
  • El agua de la olla no debe llegar a la tapa y deben hervir durante 20 minutos. Calcular el doble de tiempo si se hace en una olla normal.

lunes, 27 de julio de 2009

Galletas de Milán

Nicole de Sweet Tooth ha sido la anfitriona del Daring Bakers de este mes, y su propuesta galletas de Milán.

Son unas galletas tipo tejas, aunque más azucaradas que la receta que hice anteriormente, como relleno llevan una crema de chocolate con naranja muy rica.

Como ya tenía un poco de experiencia en el mundo teja, sabía que la masa es muy líquida y aunque da una impresión muy rara cuando la pones en la bandeja del horno después de 10 minutitos quedan unas tejas estupendas. Esta experiencia no me ha impedido olvidar que al hornear se aplanan y que hay que separarlas bastante para que no se peguen, a mi me han quedado unas cuantas tejas “tu y yo”, incluso algún “menage a trois”...

QUÉ

Para las tejas

  • 170 gr. de harina
  • 170 gr. de mantequilla blandita
  • 300 gr. de azúcar glass (si no os gustan muy dulces añadir menos azúcar)
  • 6 claras de huevo
  • 1 cucharada de esencia de vainilla
  • La ralladura de medio limón


Para el relleno

  • 150 ml de nata de montar
  • 150 gr. de chocolate (yo tuve que añadir unos 80 gr. de chocolate más para que quedara un poco consistente, quizá por el calor…)
  • La ralladura de una naranja


CÓMO

Las tejas

  • Mezclar la mantequilla con el azúcar.
  • Añadir de una a una las claras de huevo, la esencia de vainilla y el limón sin dejar de mezclar.
  • Añadir la harina y seguir mezclando hasta conseguir una masa homogénea.
  • Con una manga pastelera o una cucharita ponemos pequeñas cantidades de masa (como 2 cm) en una bandeja de horno protegida con papel vegetal. ¡Los montoncitos tienen que estar separados por unos 4 cm si no queremos que se peguen!
  • Meter en el horno precalentado a 200 ºC.


El relleno

  • Ponemos a calentar la nata con el chocolate a fuego suave.
  • Cuando estén bien unidos ambos ingredientes añadimos la naranja y dejamos enfriar.


A partir de aquí solo queda rellenar las galletas. ¡O incluso untarlas en el chocolate y comértelas directamente! Yo lo he hecho, espero no ser la única…

The July Daring Bakers' challenge was hosted by Nicole at Sweet Tooth. She chose Chocolate Covered Marshmallow Cookies and Milan Cookies from pastry chef Gale Gand of the Food Network.

martes, 21 de julio de 2009

New York New York


En Nueva York hay de todo, y todo es grande. Hay tantísimas cosas que hacer, ver y por supuesto comprar, que resulta abrumador. Ahora que me he puesto a escribir este post y a repasar el viaje, empiezo a darme cuenta de todo lo que hicimos en una sola semana.

No quiero describiros absolutamente todo lo que hicimos, sería un post largísimo y aburridísimo, además creo que todos hemos oído hablar de la Estatua de la Libertad, del Empire State, de Central Park o de Broadway. ¿Verdad que si?

Os contaré las cosas que nos fuimos encontrando callejeando por ahí y que me gustaron especialmente.

Desayunos y cafés

Toda buena jornada empieza con un buen desayuno. En nuestro caso teníamos una cafetería cerca del hotel con unos camareros muy amables (nuestro inglés necesita paciencia y amor) y vajilla (en casi todos los sitios los vasos son de cartón) así que una vez que lo encontramos no lo soltamos.

Se llamaba Guy and Gallard y por lo que pudimos ver se trataba de una cadena. Cada día aparecíamos por allí a tomar dos zumos de naranja grandes, Gari un muffin y yo un bagel con mantequilla. El día después de una cena un poquito larga pedimos “huevos benedicte". ¡Que gran invento esto del brunch!

Huevos benedicte en el Guy and Gallard

También nos gustó mucho una cafetería pequeñita que encontramos de casualidad en la calle Thompson de camino al Soho, Porto Rico Importing Co. Era un local pequeñito, bastante desordenado y oscuro pero con mucho encanto. La chica que lo atendía era muy simpática, así que pasamos por allí un par de veces.

Porto Rico Importing co, tan agusto como en casa

Y si, lo confieso, ¡No me resistí a pasar por Magnolia Bakery! En mi defensa he de decir que Magnolia me encontró a mí, así que me tuve que zampar un Red Velvet Cupcake…La tienda es muy coqueta, pero la verdad es que hay muchas bakerys en Nueva York tan bonitas como esta, eso si, en general se pasan con el azúcar, ¡y lo digo yo que soy golosa!

Compras

De todo, y a lo grande...

Me entran pálpitos de acordarme de las tiendas. En el Soho había un montón de tiendas maravillosas, eso si, las cosas que me llamaban la atención no eran precisamente chollos. No compramos demasiado, aunque si más que en cualquier otro viaje, supongo que es parte del encanto de la ciudad, inevitable.

En lo que al tema cocinillas se refiere, me encantó Sur la table. Una tienda bastante grande llena de aparatejos para cocinar, pequeños electrodomésticos, moldes, placas refractarias, cazuelas de todos los tamaños y colores…¡Menos mal que no está cerca de casa! Me compré un molde de madeleines, un aparatejo para hacer gnocchis y un juego de cortapastas. Unas joyitas a las que todavía no he dado uso…

Donde aluciné fue en Whole Foods Market, un supermercado gigante de productos naturales y orgánicos, muy de moda en Nueva York. Tenían miles productos y en todas las variedades que te puedas imaginar. Pimientos de todos los colores, todo tipo de quesos, panes maravillosos, un montón de azúcares diferentes…Y todo super ordenado y super limpito.

Indecisión en el Whole Foods Market

Y siguiendo con el tema orgánico, también estuvimos en el Union Square Market. Un mercadillo al aire libre muy coqueto y con muy buen ambiente.
Una buena tabla de quesos en el Union Square Market

Parques

linda abejita en el High Line Park

Contra todo pronóstico no os voy a hablar del Central Park, este ya lo conocéis. Quería enseñaros el High Line Park. Es una zona verde en el sur-oeste de la ciudad. Está construido sobre una antigua línea de tren y al parecer, el proyecto ha visto la luz gracias al esfuerzo del vecindario. Cuando fuimos estaba recién inaugurado, y estaba lleno de gente dando una vuelta, o disfrutando del solete en un banco. Un parque diferente para dar un paseo especial.

Museos
Mujeres jóvenes con máscaras Yup´ik. Alaska

Ya se que he dicho que de las cosas más conocidas no iba a hablar, pero disfruté tanto en el MOMA y en el Metropolitan que aunque sea tenía que nombrarlos. En el primero me quedé atontada con “La danza” de Matisse y “Las señoritas de Avignon” de Picasso, son dos cuatros tan famosos y tan bonitos que parece mentira que los estés viendo, además me encantó ver obras de Chagall, de Klimt, de Frida Kahlo, de Brancusi…El Metropolitan es tan grande que hasta agobia, tiene de todo, arte de todas partes y de todas las épocas. Me gustaron especialmente, la zona dedicada a Oceanía, quizá porque no lo conocía y también la colección de artistas impresionistas, una pasada.

Restaurantes

Ocho días con sus ocho noches dan para conocer unos cuantos sitios. Algunos de ellos los habíamos elegido por recomendaciones de la guía, otros por tenerlos a mano, y otros porque al pasar nos enamoraron. Allá van los que más me gustaron.

Woorijip
el mantel de woorijip

Un restaurante pequeñito y baratísimo en el centro de “Little Korea” en la calle 32. La comida está disponible tipo buffet, y tienen un montonazo de tipos de sushi. Por supuesto, las dos veces que estuvimos (nos pillaba cerquita del hotel) comí sushi como una descosida.

Bubby´s
En Tribeca, 120 Hudson st.
sanwich de pollo, bacon y aguacate en Bubby´s

Este sitio no era especialmente barato y tengo que decir que nuestra camarera no era la más maja de Nueva York. Sin embargo, la decoración era preciosa y había mucha animación. La comida era típica americana, incluyendo tartas de frutas, hamburguesas, nachos y burritos, huevos benedicte, y unos sándwiches riquísimos. Mi elección: Sándwich de pollo asado con aguacate, bacon, lechuga y tomate.

Ten degrees
121 St. Marks st.
El sábado salimos con intención de ir a tomar algo, fuimos al metro pensando en ir al Soho, pero al bajar vimos que un montón de gente joven iba en dirección contraria, así que les seguimos. Aparecimos en el East Village, una zona muy animada llena de restaurantes pequeñitos y sitios donde tomarse una copita. Nos encantó, sobretodo este establecimiento, donde la gente se tomaba un cocktail o una copa de vino acompañado de aceitunas, tostas de champiñones, quesos y ¡jamón serrano! Lo pedimos por supuesto…

Café Mogador
De nuevo en el East Village y como despedida fuimos al Café Mogador. Un sitio precioso con una pequeña terracita decorado al más puro estilo Casablanca. Allí comimos un entrante de gambas y un cous-cous de pollo increíble. Con sus verduritas, sus garbanzos, sus pasitas…

Peanut and Co
240 Sullivan st.
sandwich en Peanut and Co.

En un viaje a Estados Unidos no puede faltar el famosísimo sándwich de mantequilla de cacahuete. Así que fuimos a Peanut and Co. un pequeño local donde puedes elegir entre decenas de tipos de sándwich (con mantequilla de cacahuete por supuesto). Todos van servidos con palitos de zanahorias crudos y patatas fritas de bolsa, como la merienda que le ponía al dueño del local su madre. Y un aviso, hasta que no te comas las zanahorias no deberías empezar las patatas, o eso es lo que le decían a el.

Lùlivo
Spring st. con Thompson st.
Uno de esos descubrimientos fortuitos. Cuando el hambre apretaba nos sentamos en la terraza de este restaurante. Resultó ser un italiano estupendo donde comimos de maravilla a muy buen precio.

Callejeando

foto en un escaparate de Little Italy

Que os voy a contar. ¡Hay tantos ambientes diferentes! Nos gustó mucho la tranquilidad de Chelsea y el ambiente de Greenwich Village, el Soho y Tribeca. El contraste de los “littles” Korea, China e Italy. Y sobre todo la animación del East Village, un sitio donde tomarse algo tranquilamente y disfrutar de un vinito y una cena con velitas.

Despidiéndonos

Me dejo muchas cositas en el tintero, la biblioteca pública, un espectáculo en Broadway, el ciclo de teatro “Shakespeare in the Park”…pero creo que ya me he extendido bastante, así que hasta el próximo viaje.

Como despedida os pongo esta foto, son diferentes semillas, de la que solo reconocí el anís, envueltas con una cobertura azucarada. Nos las daban en el avión después de las comidas. Curioso ¿verdad? Es lo que tiene volar con una aerolínea india. Eso y las películas de Bollywood. Je je.

chicle de menta estilo indio

sábado, 27 de junio de 2009

Tarta Bakewell de cerezas negras

¡Otro delicioso reto del Daring Bakers superado!

Y este ha sido uno de esos retos que te hacen olvidar el esfuerzo que supone prepararlo… Al cortar la tarta y ver el color de la mermelada casera de cerezas, se me olvidó lo que me había costado bajar la receta y traducirla, cuando puse el trozo de tarta en el plato, se me olvidó que había tenido que comprar los ingredientes, y cuando la probé, pensé que la tarta la había hecho otra persona y que yo no había tenido que cocinarla. Todavía me queda un cachito para olvidarme de que también supone un pequeño esfuerzo sacar la foto y subir el post.

Para que todas las personas que lean este post puedan también olvidar todos sus pequeños problemas allá va la receta que tan generosamente han compartido Jasmine de Confessions of a Cardamom Addict y Annemarie de Ambrosia and Nectar.

QUÉ

Para la masa

  • 225 gr. de harina
  • 30 gr. de azúcar
  • Media cucharadita de sal
  • 110 gr. de mantequilla
  • 2 yemas de huevo
  • 2 cucharadas de agua fría

Para el relleno

  • 800 gr. de cerezas negras
  • 70 gr. de azúcar

Para el frangipane

  • 125 gr. de mantequilla blandita
  • 125 gr. de azúcar glass
  • 3 huevos
  • 125 gr. de almendra molida
  • 30 gr. de harina
  • Un puñadito de almendra fileteada
  • También se le puede añadir media cucharadita de extracto de almendras

CÓMO

La masa

  • Mezclar la harina, el azúcar y la sal.
  • Rallamos la mantequilla sobre la mezcla con un rallador de agujero grande.
  • Mezclamos hasta que tenga una consistencia como de migas de pan.
  • Batimos las yemas de huevo y las mezclamos.
  • Añadimos el agua necesaria para hacer una masa uniforme y poco pegajosa.
  • No es una masa que se estire, simplemente hay que conseguir que estén todos los ingredientes muy bien mezclados.
  • Hacemos un disco y lo metemos en la nevera envuelto en film transparente durante media hora por lo menos.


El relleno

  • Cortar las cerezas en cachitos, quitando rabitos y hueso.
  • Poner en una sartén con el azúcar.
  • Hacer a fuego lento.
  • Cuando la cereza haya soltado mucho líquido y este se empiece a caramelizar con el azúcar, pasar la mezcla por la batidora para acelerar el proceso.
  • Seguir hirviendo hasta que tenga la consistencia de la mermelada.

El frangipane

  • Mezclamos con el accesorio de montar claras de la batidora la mantequilla y el azúcar hasta que quede suave y esponjoso.
  • Añadimos los huevos de uno en uno y mientras seguimos mezclando.
  • Añadimos la almendra y la harina sin dejar de batir.

Montando la tarta

  • Sacamos el disco de la nevera y lo dejamos a temperatura ambiente durante unos diez minutos.
  • Lo estiramos con el rodillo sobre una superficie enharinada desde el centro de la masa hacia los lados.
  • Debemos conseguir un grosor de unos 5mm, entonces lo llevamos a un molde de tarta de unos 23 cm de diámetro.
  • Utilizamos los cachitos que sobresalgan del molde para tapar posibles grietas o agujeritos. Metemos el molde con la masa 15 minutos en la nevera y precalentamos el horno a 200 ºC.
  • Sacamos el molde y ponemos unos 250 ml de mermelada.
  • Cubrimos bien toda la tarta con el frangipane y lo metemos al horno durante 30 minutos.
  • Cinco minutos antes de tener la tarta lista esparcimos por encima las almendras fileteadas.

The June Daring Bakers' challenge was hosted by Jasmine of Confessions of a Cardamom Addict and Annemarie of Ambrosia and Nectar. They chose a Traditional (UK) Bakewell Tart... er... pudding that was inspired by a rich baking history dating back to the 1800's in England.

miércoles, 17 de junio de 2009

Tabule I´ll do it my way


Kako de En Guete!!! es la anfitriona del Hemc#34 de este mes de junio, y nos propone realizar alguna receta del medio oriente o el magreb.

Confieso, conozco bien poquito de este tipo de cocina, tabule, cous-cous y poco más, así que he optado por darle una vueltilla al tabule tradicional.

Este próximo jueves, mañana, me marcho de viaje a Nueva York, no se si voy a poder subir algún post durante unos días, por ahora os dejo con esta receta “my way” que diría Frank Sinatra. (Ya me estoy norteamericanizando… je, je.)

QUÉ
  • Un puñadito de cous-cous por comensal
  • 2 cazos de caldo de garbanzos, pollo… salado
  • Una berenjena en dados
  • Un tomate en dados
  • 3 dientes de ajo
  • Hojas de menta fresca
  • El zumo de un limón
  • Aceite de oliva
  • Sal

COMO

  • Hacemos el cous-cous como en la receta del cous-cous express.
  • Hacemos a la plancha la berenjena con un poquito de aceite.
  • Salteamos el tomate con aceite de oliva y dos dientes de ajo machacados.
  • Mezclamos en el vaso de la batidora unas 6 hojas de menta fresca, un diente de ajo, el zumo de limón, un buen chorro de aceite y sal y lo batimos bien.
  • Unimos todos los ingredientes una vez que estén fríos y adornamos con alguna hoja de menta que nos haya sobrado.

domingo, 14 de junio de 2009

Potstickers de langostino y cerdo


Estoy pasando el fin de semana en Madrid para ver a mis compis Ena, Adela y Greta, aprovechando los ratos muertos para escribir de otro viaje mensual por el mundo, el de Daring Cookers. Este mes de junio, Jen de Use Real Butter ha propuesto hacer dumplings o potstickers (aka gyoza en Japón), esa especie de ravioli o empanadillas que seguramente conoceréis, los entremeses Dim Sum de los restaurantes chinos.

Es una receta muy versátil, ya que admite diferentes rellenos de carne, pescado o vegetales, la única condición es que los ingredientes estén muy picaditos y la mezcla resulte homogénea y algo “pegajosa”, para que no se desmigue y sea más fácil de manejar.

He disfrutado un montón cocinando estos potstickers, son sencillos de hacer y el resultado es de auténtico "chinese". Al fin y al cabo es una receta familiar de Jen, la anfitriona, y el primer plato que aprendió a cocinar cuando fue a la Universidad.

QUÉ

Para el relleno
  • 175 gr. de langostinos crudos, pelados y picados
  • 150 gr. de carne de cerdo picada
  • Media cebolleta picada muy finito
  • Un poco de jengibre fresco rallado (según gustos)
  • 1 cucharadita de sal
  • 2 cucharadas de aceite de sésamo (¡le da el sabor característico de comida china!)
  • 1,5 cucharadas de maicena

Para la masa

  • 250 gr. de harina y un poco más para amasar.
  • Medio vaso de agua templada.

CÓMO

El relleno

  • Mezclamos todos los ingredientes y los guardamos en la nevera hasta que vayamos a usarlos.

La masa

  • Mezclamos en un bol grande la harina con la mitad del agua.
  • Seguimos añadiendo agua cucharada a cucharada y mezclando hasta que conseguimos una masa durita y muy poco pegajosa.
  • Amasamos unas 20 veces y la envolvemos en un trapo húmedo durante 15 minutos.
  • Hacemos una bola un pelín aplastada con la masa y cortamos en tiras de unos 3 cm de ancho. Con ellas formaremos cilindros con ese mismo grosor.
  • Vamos cortando rodajitas de 1 cm de grosor aproximadamente, y estiramos con el rodillo hasta formar unas obleas de unos 9 cm de diámetro. Para que no se nos pegue la masa se enharina la superficie.

Montando los potstickers

  • Ponemos una cucharadita de relleno en las obleas las vamos cerrando primero por la mitad y luego haciendo pliegues. Este paso está muy bien explicado en este post de la anfitriona.
  • Es posible cocer o hacer al vapor esta receta, a mí me pareció más interesante hacerlos en sartén.
  • Para ello ponemos los potstickers en la sartén con 3 cucharadas de aceite de oliva.
  • Freímos a fuego alto hasta que se doren por la parte inferior.
  • Añadimos medio vaso de agua y cubrimos.
  • Seguimos cocinándolos hasta que el agua se haya evaporado, y entonces, destapamos, bajamos el fuego y cocinamos durante un par de minutos más.
  • Jen, propone servirlos con una salsa compuesta por 2 partes de salsa de soja y 1 parte de vinagre, unas gotitas de aceite de sésamo y a la que se le puede añadir jengibre, ajo, azúcar…A mi personalmente me resultó un poquito fuerte, pero igual os apetece probarla.

martes, 9 de junio de 2009

3 panes artesanos y contrabando de masa madre

La masa madre me ha estado volviendo loca durante bastante tiempo. Al principio veía escrito en las recetas este misterioso ingrediente, más tarde, cuando averigüé lo que era, empecé a intentar sacar adelante mi propia masa madre, consiguiendo únicamente unos cuantos tarros de cristal agujereados llenos de una masa viscosilla y poco agradable en su interior.

Viendo el escaso éxito cosechado decidí hacer las cosas más fáciles y me apunté al curso de pan para principiantes de “La Cocina de Babette”. Así que este fin de semana he cogido la maleta, me he presentado en casa de Ena, Adela y Greta en Madrid y he aprendido a hacer tres maravillosos panes artesanos de masa madre.

El curso ha sido muy bonito, hemos aprendido un montón de cosas y con un ambiente super agradable. La escuela está en una casita preciosa con su jardincito y su huertita, un pequeño paraíso a 5 minutos de la parada de metro Antonio Machado. La cocina donde se imparte la clase es muy bonita, muy bien preparada y llena de luz.

Ha sido un fin de semana muy especial, Bea, la profe, ha conseguido que aprendamos un montón de cosas, y sobretodo que disfrutemos cocinando y amasando en buena compañía. Por cierto, allí estaban los chicos de La Cuina Vermella, Kike y Txell, me hizo muchísima gracia encontraros, y me encanta poneros cara.

Así que ahora, estoy deseando que llegue el fin de semana para hacer mi primer pan en solitario, y encantada de haber conseguido pasar por el aeropuerto de Madrid con un bote de masa madre en el bolso.