jueves, 27 de agosto de 2009

Dobos torte

Tardes de tarta y café. Si tiene algo de bueno un día de lluvia en verano son las tardes de tarta y café con las amigas. No voy a decir que me encante que haga malo, pero no me importa absolutamente nada que después de dos o tres días de sol, salga un día nublado para descansar del verano y pasar un rato en casa bien acompañada.

Ayer fue uno de esos días. Empezó nublado y no paró de llover hasta la noche, así que mandé un mensaje a mis compis y me puse manos a la obra con la Dobos torte que tenía pendiente hacer del Daring Bakers. Este mes las anfitrionas son Lorraine de Not Quite Nigella y Angela de a Spoonful of Sugar y su propuesta ha sido esta tarta Vienesa que inventada en 1885 por József C. Dobos.

Un par de horas de trabajo a la mañana, otro par a la tarde y para cuando mis amigas tocaron el timbre ya estaba la Dobos torte preparada en la mesa, dispuesta a darnos un ratito de placer.

¿Arrinconará la Dobos a la tradicional tarta de chocolate de las tardes de café Marikeli? No creo, es la tarta de chocolate que más nos gusta, la de siempre, y además fue la receta que inauguró el blog. Por algo habrá tenido ese honor…

QUÉ

Para las láminas de bizcocho


6 huevos grandes a temperatura ambiente
162 gr. de azúcar glass
1 cucharadita de esencia de vainilla
95 gr. de harina
17 gr. de maizena
Una pizca de sal

Para la crema de chocolate

4 huevos grandes a temperatura ambiente
200 gr. de azúcar
110 gr. de chocolate negro
250 gr. de mantequilla a temperatura ambiente

Caramelo

200 gr. de azúcar
180 ml. de agua
40 ml. de zumo de limón
1 cucharada de aceite de girasol

Para el montaje

12 avellanas


CÓMO

Las láminas de bizcocho


Precalentar el horno a 200 ºC.
Cortar 6 láminas de papel vegetal y hacer un círculo de unos 23 cm con un lápiz. Esta plantilla nos servirá para hacer las láminas de bizcocho del mismo tamaño. La marca debe transparentarse para que podamos echar la masa por el lado contrario al del dibujo.
Batimos las yemas de huevo con la mitad del azúcar y la vainilla hasta que queden blanquecinas.
En otro bol y con las varillas limpias batimos las claras de huevo hasta el punto de picos suaves. Poco a poco vamos añadiendo el resto del azúcar.
Ponemos la mitad de las claras con las yemas y las mezclamos con cuidado, añadimos el resto y volvemos a mezclar.
Mezclamos los dos tipos de harina y la sal y las añadimos poco a poco a la mezcla.
Con la ayuda de una espátula ponemos una sexta parte de esta mezcla sobre el papel vegetal y metemos la bandeja en la parte superior del horno durante 5 minutos o hasta que se dore.
Mientras se va haciendo extendemos otro círculo y lo ponemos en la parte central del horno.
Al sacar la primera bandeja subimos la segunda a la zona superior y así consecutivamente hasta conseguir los 6 círculos de bizcocho.
Antes de reutilizar las bandejas de horno las debemos enfriar con agua y secar bien.
Con la ayuda de una plantilla de unos 21 cm y un cuchillo de sierra cortamos los círculos para que queden exactamente del mismo tamaño.

La crema de chocolate

Mezclamos los huevos y el azúcar hasta que queden blanquecinos.
Los ponemos al baño maría sin dejar de remover.
Después de unos 2-3 minutos añadimos el chocolate muy picado y seguimos removiendo hasta que se una todo bien.
Retiramos del fuego y dejamos que quede a temperatura ambiente.
Añadimos la mantequilla blandita (no derretida) poco a poco mientras batimos con unas varillas.
Enfriamos.

El caramelo

Cogemos el círculo de bizcocho que mejor haya quedado y le hacemos unas marcas que lo dividirían en 12 partes iguales.
Ponemos el agua, el zumo de limón y el azúcar en una sartén a fuego suave.
Cuando el azúcar se ha disuelto subimos el fuego y lo dejamos hacer hasta conseguir un caramelo dorado. No se debe revolver, pero si mover la sartén de vez en cuando y eliminar los cristales de azúcar de los bordes con la ayuda de un pincel húmedo.
Engrasamos con el aceite una espátula y un cuchillo.
Extendemos el caramelo sobre la lámina de bizcocho con la ayuda de la espátula y lo dejamos enfriar unos 30 segundos.
Marcamos con el cuchillo las doce partes iguales y dejamos enfriar del todo.
Partimos con un cuchillo de sierra las doce partes.
Para que no se escurriera el caramelo, puse la lámina de bizcocho dentro de un molde de tarta del mismo tamaño.

El montaje

Vamos alternando capas de crema de chocolate con láminas de bizcocho, empezando y acabando con chocolate.
Cubrimos los laterales con la crema.
Colocamos las doce partes caramelizadas en la zona superior con una avellana bajo cada una de ellas.

The August 2009 Daring Bakers' challenge was hosted by Angela of A Spoonfulof Sugar and Lorraine of Not Quite Nigella. They chose the spectacular DobosTorte based on a recipe from Rick Rodgers' cookbook Kaffeehaus: ExquisiteDesserts from the Classic Caffés of Vienna, Budapest, and Prague.

viernes, 14 de agosto de 2009

Arroz con champiñones, chipirones y alcachofas


Toda una mañana pasando calor en la oficina, pensando en darme un chapuzón en la playa después de comer. Pero… ¡Sorpresa! Cuando dan las tres una brumilla malvada entra por la mar y tapa el sol.

¿Enfadada? Para nada. Tengo toda la tarde para hacer la receta de Olga de Las Cosas de Olga.

Este reto de los Daring Cookers me ha pillado bastante cerca, con una receta relativamente conocida para mi pero que ha sido una gozada de cocinar. Y de comer, ¡claro!

QUÉ. Ingredientes para cuatro personas.

Para el sofregit

5 tomates grandes pelados y picados
2 cebollas pequeñas picadas
1 pimiento verde
4 dientes de ajo
1 hoja de laurel
Una pizca de comino
Una pizca de orégano
Aceite de oliva
Sal

Para el arroz

4 alcachofas (pueden ser en conserva) cortadas en ocho partes.
12 champiñones cortados en cuatro partes
1 hoja de laurel
1 vasito de vino blanco
3 chipirones limpios y cortados en tiras
300 gr. de arroz
Agua o caldo de pescado (taza y media de caldo por cada media taza de arroz)
Azafrán
Aceite de oliva
Sal

Para el allioli (es un allioli rápido, la verdad es que con el tradicional no me atreví)

1 huevo
1 taza de aceite de oliva.
3 dientes de ajo
Un chorrito de zumo de limón
Sal

CÓMO

El sofregit


Ponemos todos los ingredientes en una sartén con un chorrito de aceite de oliva y un poco de sal.
Dejamos que se vaya haciendo hasta que se evapore el líquido.

El arroz

Salteamos los chipirones con un poco de aceite de oliva.
Añadimos las alcachofas, los champiñones y la hoja de laurel y esperamos a que se doren un poquito las verduras.
Echamos un chorrito de vino blanco para que se diluya el sólido que se haya podido formar en el culo de la cazuela.
Añadimos tres cucharadas de sofregit y mezclamos bien.
Añadimos todo el liquido y dejamos que hierva a fuego fuerte durante 5 minutos.
Añadimos el azafrán y dejamos que hierva a fuego medio durante 8 minutos.
Sacamos del fuego y dejamos reposa unos minutos.

El Allioli

Ponemos el huevo, el ajo, el limón y un par de cucharadas de aceite en el vaso de la batidora.
Batimos hasta que emulsione y vamos añadiendo poco a poco el resto del aceite.
Salamos.
Por cierto, la semana que viene me voy a Almeria de vacaciones con mis compis, así que le daremos un descansito al blog. ¡Espero poder poneros fotos de cervecitas, tapitas y playas preciosas!

martes, 11 de agosto de 2009

Guateque en mi casa

Como cada verano, desde finales de julio hasta mediados de agosto mi vida se convierte en una auténtica maratón. Una maratón de fiestas, verbenas, concursos culinarios y mercados tradicionales.

El 25 de julio se celebra el concurso internacional de paellas en Aixerrota, el 10 de agosto el Mercado de San Lorenzo (prometo enseñaros unas fotos que he sacado para que lo conozcáis un poco mejor), y el 15 de agosto el concurso de marmitako, para este último todavía nos tenemos que organizar, y ya va quedando menos…

A todo esto, tendríamos que sumarle un calendario de fiestas “obligatorias” bastante completo y por si fuera poco, el sábado de fiestas de Romo (donde vivo) aprovechamos para hacer el Guateque Anual de la República Independiente de mi Casa.

Me intento complicar lo mínimo, nos juntamos unas 20 personas y solo hacer las compras ya es bastante lío, así que suelo optar por poner picoteo y un postre rico (al chocolate no me puedo resistir…). Este año el menú quedó así:

Pan con tomate y jamón
Brochetas de tomate cherry, mozarella y anchoilla en aceite
Brochetas de tomate confitado, mozarella, anchoilla y recula
Embutido: Paletilla ibérica, salchichón y fuet (adoro el fuet, no se que tiene…)
Pitas de jamón york, bacon y manzana al curry
Tortilla de patatas y pimientos verdes (cortesía de la tía y la mamma)
Una tabla con quesos brie, azul y de oveja
Chocoquesada

Ya veis que lo único que tiene un poco de complicación es la chocoquesada. La receta la saqué del libro Chocolate Moderno de Pancracio. No es la primera receta que hago, y siempre siempre salen riquísimas. Además el libro es super coqueto, en formato cuadrado, todo blanco y negro. Un chanel en mi balda…

QUÉ

125 gr. de azúcar
200 gr. de queso cremoso (tipo philadelphia)
1 cucharada y media de harina
150 ml. de nata
40 gr. de mantequilla blandita
2 huevos
75 gr. de chocolate negro

CÓMO

Precalentamos el horno a 170 ºC.
Engrasamos un molde cuadrado (18 cm aprox.) con mantequilla y forramos la base con papel de horno.
Mezclar todos los ingredientes excepto el chocolate hasta conseguir una crema homogénea y verter en el molde.
Fundir el chocolate.
Echar el chocolate a hilillos sobre la mezcla anterior.
Hornear durante 35 minutos. (Yo lo dejé 50 minutos y tuve que subir a 200 ºC los últimos 5 para que se dorara. De todas maneras no se si fiarme de esto, porque al ser tantas personas tuve que triplicar los ingredientes, y con tanta cantidad los tiempos cambian.

sábado, 8 de agosto de 2009

Smoothie de melón


Toda una mañana al sol.

Tras unas horas de relax y chapuzones en la playa, llegamos a casa acalorados, pegajosos y rebozados en arena.

Es el momento de hacer un refrescante smoothie.

Salgo al patio a cortar unas hojitas de menta a punto de deshidratarme, pero en cinco minutos ya he hecho todo lo necesario. Un maravilloso vaso lleno de melón, menta, limón y un poquito de miel. Suena bien ¿verdad?

QUÉ. Ingredientes para 2 vasos grandes.

6 rodajas de melón sin pepitas ni piel y cortadas en dados.
Media cucharadita de miel.
El zumo de medio limón.
4 hojas de menta fresca.

CÓMO

Metemos todo al vaso de la batidora.
Batimos y listo para servir.

lunes, 3 de agosto de 2009

Conserva de salsa de tomate


Botes esterilizados y por esterilizar, pinzas, trapos por toda la cocina…un olor riquísimo a cocina italiana y 4 tarros de tomate frito como premio a una tarde de trabajo.

Este es el resultado del HEMC#35, que celebra con esta edición su tercer cumpleaños. ¡Ahí van los tres tirones de oreja!

El reto era realizar alguna conserva, y estoy encantada, porque además de haber conseguido hacer la mía, al parecer exitosamente, también podré ver un montón de propuestas y aprender un montón. Y es que esto de hacer conservas es muy útil, mi congelador no es demasiado grande, así que me parece super cómodo poder tener alimentos cocinados guardados en el armario.

Eso si, en este primer experimento casi me ha parecido más importante la higiene que la receta en si. Hay muchísima información sobre el tema, en muchos casos contradictoria, yo me guié por este link de la revista consumer de eroski que me pareció bastante fiable.

Decidí hacer tomate frito por varias razones, por un lado la acidez del tomate no permite que se desarrolle la bacteria que produce botulismo (yo a lo seguro, que cobardica…) y por otro lado es muy cómodo para hacer pasta, arroces, una pizza, acompañar un huevo frito, hamburguesas…vamos que es muy útil y yo no soy demasiado amiga del orlando.

Como pequeño toque italiano le he añadido albahaca, que me encanta. También he preferido picar los ingredientes antes de hacer la salsa en lugar de pasarla por el chino una vez hecha, así quedan trocitos algo más grandes y le dan un aire más rústico.

QUÉ
  • 2 kg. de tomate tipo pera
  • 1 cebolla
  • 1 pimiento verde
  • 2 dientes de ajo
  • 2 zanahorias
  • Un puñado de albahaca fresca picada
  • Sal
  • Aceite de oliva

CÓMO

  • Esterilizamos los botes y los utensilios que vayamos a utilizar hirviéndolos durante 15 minutos.
  • Una vez hervidos los dejamos sobre un trapo limpio boca abajo.
  • Limpiamos bien las verduras y las escaldamos sumergiéndolas en agua hirviendo un momentito y pasándolas después por agua fría. A los tomates se les hace una cruz con un cuchillo en la parte inferior antes de escaldar para que sea más fácil pelarlos.
  • Pelamos los tomates y los cortamos en daditos.
  • Picamos las verduras.
  • Ponemos a pochar la cebolla y el ajo con aceite de oliva caliente.
  • Al de un par de minutos añadimos el pimiento verde y las zanahorias.
  • Salamos.
  • Cuando la verdura ya está blandita y con un pelín de color añadimos el tomate.
  • Esperamos a que la salsa espese y empiece a oler de maravilla y entonces añadimos la albahaca.
  • Damos unas vueltas y pasamos a rellenar los tarros.
  • Tenemos que dejar un centímetro del bote sin llenar, y si se ha manchado limpiarlo con un trapo limpio y agua caliente.
  • Le damos unos golpecitos para eliminar burbujas.
  • Cerramos muy fuerte (yo aquí pido sopitas).
  • Los metemos en la olla express con un trapito por debajo y entre los botes para evitar que choquen y se rompan.
  • El agua de la olla no debe llegar a la tapa y deben hervir durante 20 minutos. Calcular el doble de tiempo si se hace en una olla normal.

lunes, 27 de julio de 2009

Galletas de Milán

Nicole de Sweet Tooth ha sido la anfitriona del Daring Bakers de este mes, y su propuesta galletas de Milán.

Son unas galletas tipo tejas, aunque más azucaradas que la receta que hice anteriormente, como relleno llevan una crema de chocolate con naranja muy rica.

Como ya tenía un poco de experiencia en el mundo teja, sabía que la masa es muy líquida y aunque da una impresión muy rara cuando la pones en la bandeja del horno después de 10 minutitos quedan unas tejas estupendas. Esta experiencia no me ha impedido olvidar que al hornear se aplanan y que hay que separarlas bastante para que no se peguen, a mi me han quedado unas cuantas tejas “tu y yo”, incluso algún “menage a trois”...

QUÉ

Para las tejas

  • 170 gr. de harina
  • 170 gr. de mantequilla blandita
  • 300 gr. de azúcar glass (si no os gustan muy dulces añadir menos azúcar)
  • 6 claras de huevo
  • 1 cucharada de esencia de vainilla
  • La ralladura de medio limón


Para el relleno

  • 150 ml de nata de montar
  • 150 gr. de chocolate (yo tuve que añadir unos 80 gr. de chocolate más para que quedara un poco consistente, quizá por el calor…)
  • La ralladura de una naranja


CÓMO

Las tejas

  • Mezclar la mantequilla con el azúcar.
  • Añadir de una a una las claras de huevo, la esencia de vainilla y el limón sin dejar de mezclar.
  • Añadir la harina y seguir mezclando hasta conseguir una masa homogénea.
  • Con una manga pastelera o una cucharita ponemos pequeñas cantidades de masa (como 2 cm) en una bandeja de horno protegida con papel vegetal. ¡Los montoncitos tienen que estar separados por unos 4 cm si no queremos que se peguen!
  • Meter en el horno precalentado a 200 ºC.


El relleno

  • Ponemos a calentar la nata con el chocolate a fuego suave.
  • Cuando estén bien unidos ambos ingredientes añadimos la naranja y dejamos enfriar.


A partir de aquí solo queda rellenar las galletas. ¡O incluso untarlas en el chocolate y comértelas directamente! Yo lo he hecho, espero no ser la única…

The July Daring Bakers' challenge was hosted by Nicole at Sweet Tooth. She chose Chocolate Covered Marshmallow Cookies and Milan Cookies from pastry chef Gale Gand of the Food Network.

martes, 21 de julio de 2009

New York New York


En Nueva York hay de todo, y todo es grande. Hay tantísimas cosas que hacer, ver y por supuesto comprar, que resulta abrumador. Ahora que me he puesto a escribir este post y a repasar el viaje, empiezo a darme cuenta de todo lo que hicimos en una sola semana.

No quiero describiros absolutamente todo lo que hicimos, sería un post largísimo y aburridísimo, además creo que todos hemos oído hablar de la Estatua de la Libertad, del Empire State, de Central Park o de Broadway. ¿Verdad que si?

Os contaré las cosas que nos fuimos encontrando callejeando por ahí y que me gustaron especialmente.

Desayunos y cafés

Toda buena jornada empieza con un buen desayuno. En nuestro caso teníamos una cafetería cerca del hotel con unos camareros muy amables (nuestro inglés necesita paciencia y amor) y vajilla (en casi todos los sitios los vasos son de cartón) así que una vez que lo encontramos no lo soltamos.

Se llamaba Guy and Gallard y por lo que pudimos ver se trataba de una cadena. Cada día aparecíamos por allí a tomar dos zumos de naranja grandes, Gari un muffin y yo un bagel con mantequilla. El día después de una cena un poquito larga pedimos “huevos benedicte". ¡Que gran invento esto del brunch!

Huevos benedicte en el Guy and Gallard

También nos gustó mucho una cafetería pequeñita que encontramos de casualidad en la calle Thompson de camino al Soho, Porto Rico Importing Co. Era un local pequeñito, bastante desordenado y oscuro pero con mucho encanto. La chica que lo atendía era muy simpática, así que pasamos por allí un par de veces.

Porto Rico Importing co, tan agusto como en casa

Y si, lo confieso, ¡No me resistí a pasar por Magnolia Bakery! En mi defensa he de decir que Magnolia me encontró a mí, así que me tuve que zampar un Red Velvet Cupcake…La tienda es muy coqueta, pero la verdad es que hay muchas bakerys en Nueva York tan bonitas como esta, eso si, en general se pasan con el azúcar, ¡y lo digo yo que soy golosa!

Compras

De todo, y a lo grande...

Me entran pálpitos de acordarme de las tiendas. En el Soho había un montón de tiendas maravillosas, eso si, las cosas que me llamaban la atención no eran precisamente chollos. No compramos demasiado, aunque si más que en cualquier otro viaje, supongo que es parte del encanto de la ciudad, inevitable.

En lo que al tema cocinillas se refiere, me encantó Sur la table. Una tienda bastante grande llena de aparatejos para cocinar, pequeños electrodomésticos, moldes, placas refractarias, cazuelas de todos los tamaños y colores…¡Menos mal que no está cerca de casa! Me compré un molde de madeleines, un aparatejo para hacer gnocchis y un juego de cortapastas. Unas joyitas a las que todavía no he dado uso…

Donde aluciné fue en Whole Foods Market, un supermercado gigante de productos naturales y orgánicos, muy de moda en Nueva York. Tenían miles productos y en todas las variedades que te puedas imaginar. Pimientos de todos los colores, todo tipo de quesos, panes maravillosos, un montón de azúcares diferentes…Y todo super ordenado y super limpito.

Indecisión en el Whole Foods Market

Y siguiendo con el tema orgánico, también estuvimos en el Union Square Market. Un mercadillo al aire libre muy coqueto y con muy buen ambiente.
Una buena tabla de quesos en el Union Square Market

Parques

linda abejita en el High Line Park

Contra todo pronóstico no os voy a hablar del Central Park, este ya lo conocéis. Quería enseñaros el High Line Park. Es una zona verde en el sur-oeste de la ciudad. Está construido sobre una antigua línea de tren y al parecer, el proyecto ha visto la luz gracias al esfuerzo del vecindario. Cuando fuimos estaba recién inaugurado, y estaba lleno de gente dando una vuelta, o disfrutando del solete en un banco. Un parque diferente para dar un paseo especial.

Museos
Mujeres jóvenes con máscaras Yup´ik. Alaska

Ya se que he dicho que de las cosas más conocidas no iba a hablar, pero disfruté tanto en el MOMA y en el Metropolitan que aunque sea tenía que nombrarlos. En el primero me quedé atontada con “La danza” de Matisse y “Las señoritas de Avignon” de Picasso, son dos cuatros tan famosos y tan bonitos que parece mentira que los estés viendo, además me encantó ver obras de Chagall, de Klimt, de Frida Kahlo, de Brancusi…El Metropolitan es tan grande que hasta agobia, tiene de todo, arte de todas partes y de todas las épocas. Me gustaron especialmente, la zona dedicada a Oceanía, quizá porque no lo conocía y también la colección de artistas impresionistas, una pasada.

Restaurantes

Ocho días con sus ocho noches dan para conocer unos cuantos sitios. Algunos de ellos los habíamos elegido por recomendaciones de la guía, otros por tenerlos a mano, y otros porque al pasar nos enamoraron. Allá van los que más me gustaron.

Woorijip
el mantel de woorijip

Un restaurante pequeñito y baratísimo en el centro de “Little Korea” en la calle 32. La comida está disponible tipo buffet, y tienen un montonazo de tipos de sushi. Por supuesto, las dos veces que estuvimos (nos pillaba cerquita del hotel) comí sushi como una descosida.

Bubby´s
En Tribeca, 120 Hudson st.
sanwich de pollo, bacon y aguacate en Bubby´s

Este sitio no era especialmente barato y tengo que decir que nuestra camarera no era la más maja de Nueva York. Sin embargo, la decoración era preciosa y había mucha animación. La comida era típica americana, incluyendo tartas de frutas, hamburguesas, nachos y burritos, huevos benedicte, y unos sándwiches riquísimos. Mi elección: Sándwich de pollo asado con aguacate, bacon, lechuga y tomate.

Ten degrees
121 St. Marks st.
El sábado salimos con intención de ir a tomar algo, fuimos al metro pensando en ir al Soho, pero al bajar vimos que un montón de gente joven iba en dirección contraria, así que les seguimos. Aparecimos en el East Village, una zona muy animada llena de restaurantes pequeñitos y sitios donde tomarse una copita. Nos encantó, sobretodo este establecimiento, donde la gente se tomaba un cocktail o una copa de vino acompañado de aceitunas, tostas de champiñones, quesos y ¡jamón serrano! Lo pedimos por supuesto…

Café Mogador
De nuevo en el East Village y como despedida fuimos al Café Mogador. Un sitio precioso con una pequeña terracita decorado al más puro estilo Casablanca. Allí comimos un entrante de gambas y un cous-cous de pollo increíble. Con sus verduritas, sus garbanzos, sus pasitas…

Peanut and Co
240 Sullivan st.
sandwich en Peanut and Co.

En un viaje a Estados Unidos no puede faltar el famosísimo sándwich de mantequilla de cacahuete. Así que fuimos a Peanut and Co. un pequeño local donde puedes elegir entre decenas de tipos de sándwich (con mantequilla de cacahuete por supuesto). Todos van servidos con palitos de zanahorias crudos y patatas fritas de bolsa, como la merienda que le ponía al dueño del local su madre. Y un aviso, hasta que no te comas las zanahorias no deberías empezar las patatas, o eso es lo que le decían a el.

Lùlivo
Spring st. con Thompson st.
Uno de esos descubrimientos fortuitos. Cuando el hambre apretaba nos sentamos en la terraza de este restaurante. Resultó ser un italiano estupendo donde comimos de maravilla a muy buen precio.

Callejeando

foto en un escaparate de Little Italy

Que os voy a contar. ¡Hay tantos ambientes diferentes! Nos gustó mucho la tranquilidad de Chelsea y el ambiente de Greenwich Village, el Soho y Tribeca. El contraste de los “littles” Korea, China e Italy. Y sobre todo la animación del East Village, un sitio donde tomarse algo tranquilamente y disfrutar de un vinito y una cena con velitas.

Despidiéndonos

Me dejo muchas cositas en el tintero, la biblioteca pública, un espectáculo en Broadway, el ciclo de teatro “Shakespeare in the Park”…pero creo que ya me he extendido bastante, así que hasta el próximo viaje.

Como despedida os pongo esta foto, son diferentes semillas, de la que solo reconocí el anís, envueltas con una cobertura azucarada. Nos las daban en el avión después de las comidas. Curioso ¿verdad? Es lo que tiene volar con una aerolínea india. Eso y las películas de Bollywood. Je je.

chicle de menta estilo indio